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Comer saludablemente y seguir una dieta equilibrada es una de las mejores maneras de afrontar mejor el embarazo, pero a veces no es suficiente para alcanzar la dosis diaria de vitaminas y nutrientes recomendada. Precisamente por esta razón, muchos profesionales sugieren suplementar la dieta con la ingesta de vitaminas prenatales durante el embarazo.

 

Las vitaminas prenatales pueden ser una forma eficaz de incluir los  nutrientes vitales durante las comidas diarias. Las vitaminas y minerales son esenciales para el desarrollo saludable de su hijo, así como para su propia salud. De hecho, el bebé recurrirá a sus reservas, que tendrá que reponer para mantenerse saludable durante el embarazo y prepararse para el parto.

Durante el embarazo, su cuerpo necesita mayores cantidades de determinadas vitaminas y minerales, especialmente hierro y ácido fólico, además de DHA, un ácido graso omega-3. Las vitaminas prenatales, que se pueden comprar con receta médica o directamente en una farmacia, completan estas necesidades. Algunas vitaminas prenatales contienen DHA; como alternativa a las vitaminas puedes tomar una cápsula de aceite de pescado; o comer pescado dos veces por semana, evitando peces como el tiburón, el pez espada, la caballa y el pez “blanquillo”.

Si decide suplementar su dieta con vitaminas prenatales, asegúrese de realizar un seguimiento de la cantidad diaria recomendada, e informar a su médico acerca de la cantidad administrada.

Las primeras semanas de embarazo son fundamentales para el desarrollo del feto, por lo que cuanto antes comencemos a tomar una vitamina prenatal, mejor.

Si usted está planeando quedar embarazada o se da cuenta de que lo está, hable inmediatamente con su médico para saber qué suplemento prenatal sería recomendable tomar. Durante el embarazo, la necesidad de hierro aumenta a 27 mg / día y la necesidad de ácido fólico a 600 mcg / día. La Dosis Diaria Recomendada de calcio (RDA) es de 1.000 mg para las mujeres de más de 19 años de edad, aunque algunos médicos sugieren aportes extra de calcio durante el embarazo para mayor tranquilidad.

Las directrices de la Organización Mundial de la Salud recomiendan, a las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, que consuman al menos 200 mg / día de ácido docosahexaenoico (DHA), bien a través de la ingesta de pescado o mediante suplementos de aceite de pescado,  para optimizar el desarrollo cerebral del niño.

Hay varios tipos de vitaminas prenatales en el mercado, pero generalmente obstetras y ginecólogos recomiendan tomar suplementos conteniendo aproximadamente 800 microgramos de ácido fólico.

Es importante no tomar otros suplementos vitamínicos a menos que lo indique específicamente un médico especialista.

Recuerde, las vitaminas prenatales son el complemento a una dieta saludable, no un sustituto de una buena nutrición.

Según el Congreso Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG), la alimentación de una  mujer embarazada debe consistir en una variedad de alimentos, incluyendo:

  • Proteínas
  • Hidratos de carbono
  • Vitaminas
  • Minerales
  • Grasas

De estos alimentos, se debería obtener la ingesta nutricional adecuada para un embarazo saludable y el desarrollo del bebé.

 Asegúrese de que su médico siempre conozca qué vitaminas prenatales está tomando.

A continuación encontrará una lista completa de los micronutrientes recomendados elaborada por la “Junta de Alimentos y Nutrición” (FNB) del Instituto de Medicina, se puede utilizar como una herramienta de referencia para seleccionar las vitaminas prenatales:

 

  • Vitamina A: la vitamina A está involucrada en la regulación de la expresión del gen, crecimiento y desarrollo, producción de células, visión e inmunidad. Las diferentes  formas de vitamina A, conocidas como retinoides, son esenciales para el desarrollo embrionario y fetal, incluyendo la formación de ojos, oídos, extremidades y corazón.

 

  • El complejo de vitamina B:  las vitaminas del grupo B, Tiamina (B1), Riboflavina (B2), Niacina (B3), Ácido pantoténico (B5), Biotina (B7), Piridoxina (B6), Folato (B9) y Cobalamina (B12) , son algunas de las vitaminas más importantes durante el embarazo. Mientras que todas las vitaminas B son esenciales, el Folato es el primero de la lista por su papel vital en la creación de células rojas de la sangre, proteínas y ADN. Además de jugar un papel vital en el desarrollo sano del niño, el Folato ha sido demostrado por numerosos estudios clínicos, que juega un papel muy importante en la prevención de defectos de nacimiento. El folato es preferible al ácido fólico, o a la forma sintética de folato que normalmente se encuentra en diversos suplementos alimenticios y alimentos. La deficiencia de vitamina B durante el embarazo puede causar anormalidades fetales y diversos efectos secundarios para la madre, incluyendo pérdida del cabello, anemia, problemas digestivos, disminución de la respuesta inmune, debilidad y fatiga.

 

  • Vitaminas C y E: la vitamina C y la vitamina E son dos vitaminas antioxidantes que juegan un papel fundamental en la producción de colágeno, una proteína estructural que se encuentra en los cartílagos, los tendones, los huesos y la piel. Como antioxidantes, también ayudan a formar un sistema inmune saludable y protegen contra el daño oxidativo.

 

  • Vitamina D: la vitamina D es conocida por su función en la salud ósea, sin embargo, la vitamina D también cumple otra serie de funciones en la salud prevención de enfermedades. Los niveles de vitamina D afectan la presión sanguínea de las mujeres embarazadas, el estado de ánimo y la función cerebral o el sistema inmune; por lo tanto, evitar las deficiencias de esta vitamina es de vital importancia para la salud de la madre y el bebé. Buenos recursos de vitamina D son: el pescado graso, como el salmón; la leche y los cereales con suplementos de vitamina D.

 

  • Ácido fólico: el ácido fólico es una vitamina B que todas las células del cuerpo necesitan para un crecimiento y desarrollo saludable. Tomar ácido fólico antes y durante las primeras etapas del embarazo puede ayudar a prevenir problemas en el cerebro y la médula espinal(llamados defectos del tubo neural). Algunos estudios demuestran que tomar ácido fólico puede ayudar a prevenir problemas cardíacos y una malformación en la boca del bebé, llamada labio leporino o paladar hendido. Los alimentos con gran aporte de  ácido fólico  son: pan, cereales, harina de maíz, harina, pasta, y toda la variedad de alimentos preparados con harina de maíz, (tortillas, tacos, tamales y pupusas), también el arroz blanco. También es posible encontrar ácido fólico en algunas frutas y verduras. Cuando el ácido fólico se encuentra de forma natural en un alimento, se llama folato. Los alimentos ricos en folato son: verduras de hoja verde como la espinaca y el brócoli, lentejas y habas y zumo de naranja.

 

  • Calcio: los suplementos de calcio ayudan al desarrollo de los huesos del bebé y al mismo tiempo protegen a la madre de la pérdida ósea durante el embarazo. También se ha demostrado que el calcio puede ayudar al funcionamiento del sistema circulatorio, nervioso y muscular. Algunos alimentos ricos en calcio son: leche, queso y yogurt, brócoli y repollo, zumo de naranja enriquecido con calcio.

 

  • Hierro: la necesidad de hierro aumenta significativamente durante el embarazo. Si bien el mineral es necesario para un gran número de funciones biológicas, el hierro en general es necesario para ayudar al crecimiento y desarrollo del feto y la placenta durante el embarazo, además de ayudar al incremento de glóbulos rojos necesarios debido al mayor transporte de oxígeno. La deficiencia de hierro es la principal causa de anemia durante el embarazo y, como tal, la integración del hierro como suplemento durante el mismo es crucial. Se puede obtener hierro de algunos alimentos, como: carne magra, pollo y mariscos, cereales, pan y pasta, vegetales de hojas verdes, habas, nueces, pasas y frutos secos.

 

  • Yodo: Un aporte de Yodo suficiente es necesario para la producción de hormonas tiroideas maternas. La hormona tiroidea es necesaria para la mielinización del sistema nervioso central y para el desarrollo saludable del cerebro fetal. Se ha demostrado que las deficiencias de yodo conducen a una producción inadecuada de hormona tiroidea durante el embarazo, lo que puede ocasionar daños cerebrales irreversibles, abortos espontáneos, muerte prenatal y defectos congénitos. El yodo se puede encontrar en algunos alimentos como: pescado, leche, queso y yogurt, cereales y pan enriquecidos con Yodo, sal yodada.

 

  • Magnesio, Sodio y Potasio: los electrolitos son sustancias químicas que facilitan la hidratación dentro del cuerpo, necesarias para funciones tales como la transmisión de impulsos nerviosos y contracciones musculares. El magnesio, tal vez el electrolito más importante para tomar durante el embarazo, es necesario para un desarrollo saludable y aportar suficiente flujo sanguíneo al cerebro.

 

  • Zinc: las deficiencias de zinc son comunes en las mujeres embarazadas debido al rápido crecimiento celular y, como tal, la suplementación adecuada es esencial. Las deficiencias de zinc durante el embarazo se han asociado con resultados adversos que incluyen bajo peso del recién nacido, parto prematuro y complicaciones del parto.

 

 

  • Bitartrato de colina: en pequeñas cantidades, la colina puede ser sintetizada por el cuerpo, pero la ingesta de alimentos que la contienen es necesaria para su salud. La colina es vital para el desarrollo del cerebro embrionario y fetal, para un funcionamiento hepático saludable y para el funcionamiento adecuado de la  placenta. Durante el embarazo y la lactancia, la madre suministra grandes cantidades de colina al feto a través de la placenta y al bebé a través de la leche materna. Por lo tanto, es esencial tomar suplementos que garanticen los niveles adecuados de colina durante el embarazo y la lactancia.